Cochabamba - Bolivia - Opinión, 03-Jul-2010
La marcha de los indígenas del oriente continúa avanzando, pese a las descalificaciones del Gobierno y las amenazas de los productores de coca del trópico cochabambino.
El vicepresidente Álvaro García Linera lamentó la decisión de los dirigentes del Consejo de Pueblos Indígenas del Oriente de Bolivia (Cidob) que rompieron el diálogo con el Gobierno. El mandatario acusó a la dirigencia sindical de no mostrar una voluntad de diálogo y "mediatizar" el conflicto. "El presidente Evo Morales, ha elegido al ministro Romero como encargado del tema, el presidente Evo no va a decir tal o cual dirigente no es interlocutor válido, es una definición interna qué ministro va. No puede haber actitudes soberbias, de imposición, de desconocimiento de mandos de jerarquía al interior del Gobierno", dijo.
Los dirigentes de la Cidob decidieron que el ministro de Autonomías, Carlos Romero, dejó de ser interlocutor válido, condicionaron el diálogo en el lugar de la marcha y exigieron la presencia del presidente Evo Morales, empero el Gobierno rechazó la propuesta.
El Vicepresidente aseguró que el Gobierno reafirma su voluntad de dialogar con las organizaciones sociales, pero que son los dirigentes que no tienen "voluntad de diálogo para encontrar resultados para sus organizaciones". Sin embargo, se niega atender las demandas de la Cidob.
El Gobierno señala que la redistribución de escaños indígenas en la Asamblea Legislativa se definirá con el Censo Nacional de Población y Vivienda de 2011 y su tratamiento se postergará hasta el año 2015, en tanto que la elección de autoridades está normada en la Constitución Política del Estado (CPE). Los marchistas se encuentran en la localidad de Cerro Grande en Santa Cruz, luego de una caminata de más de 200 kilómetros y ratificaron su intención de llegar a La Paz si en el camino no se llega a un diálogo sincero con el Gobierno.